Israel Rodríguez es de esos jóvenes pertenecientes a la cantera del automovilismo canario. Poseedor de una singular simpatía, de la impresión de ser tremendamente feliz, hablar con él es ver la sonrisa en cada frase que pronuncia.
Recuerdo la primera vez que conocí a Israel hace ya algún tiempo, tendría entonces unos doce años; fue en las instalaciones de Savehsa Competición, cuando de pronto los que estábamos alrededor del Maxi-Turbo de Santi Álvarez, vimos bajarse de un coche a un niño que muy dispuesto venía a hablar con el piloto de Renault. Era la víspera de El Corte Inglés, y venía en busca de unos neumáticos para el Lancia 037, que por aquel entonces pilotaba su padre, Manuel Rodríguez. Israel dejó asombrados a todos los presentes por su forma de hablar y por su conocimiento del tema, creo que Santiago Álvarez lo tuvo difícil, porque Israel no era fácil de engañar, ya que conocía al dedillo las características de los neumáticos que precisaba.
El 26 de febrero de este año, cumplirá los 18, fecha que ansía para obtener el permiso de conducir para pasear por las calles de su Telde natal, donde acudimos para conocerle un poco más.
MOTOR 2000: ¿Cómo descubres tus ganas por correr?
ISRAEL RODRÍGUEZ: Cuando empezaron a llegar los grupos B y mi padre corría con el 037, él decidió comprar un kart, a un chico que corría con él; mientras, yo alquilaba uno que no tenía nada que ver con el de competición. Mi padre practicaba con el suyo, que me fue dejando poco a poco, hasta que un día le dieron al sillón por delante y retrasaron los pedales ya que en su posición original yo no llegaba con lo cual él ya no volvió a cogerlo más. Del Karting del sur nos fuimos al de La Garita, y allí, incluso, llegué a ir yo solo por las tardes después de estudiar, recuerdo que Juan Nieves me empujaba el kart y así pasaba las tardes en el circuito.
MOTOR 2000: ¿Cuándo te enfrentas a una carrera en serio?
ISRAEL R.: Al año siguiente de probar con los karts, me plantearon correr y así lo hice. Recuerdo mi primera carrera en el circuito del Hotel Buenaventura en febrero del 87, estaba tan nervioso que en la toma de tiempos hice dos trompos. La segunda carrera en la que participé quedé segundo.
MOTOR 2000: Cuéntanos cómo llegaste a la Fórmula Fiat.
ISRAEL R.: Practicando el Karting, me enteré de la posibilidad de presentarme a una selección que la Federación de Automovilismo iba a realizar con gente de mi edad para la Fórmula Fiat. Me presenté en el año 90 pero quedé como reserva, volviendo a repetir al año siguiente siendo ésa mi primera temporada. Recuerdo a todos los «pibes» que quieran correr que se sacrifiquen un poco, que se gasten algo de dinero y que se presenten, ya que si salen elegidos la propia Federación les va a ayudar y estimular puesto que les pagarán una temporada completa.
MOTOR 2000: ¿Qué te ha enseñado el Karting?
ISRAEL R.: El Karting lo es prácticamente todo, la base del futuro piloto y algo que se queda para siempre, bueno habría que enmarcar que significa esta especialidad y ponerlo en un buen sitio. Quiero resaltar que hay que cuidar mucho el Karting, por que en estos momentos, aparte de lo que significa, tenemos una buena cantera dentro es esta especialidad; no hay muchos pilotos, pero los que hay son muy buenos, más jóvenes y mejores que yo.
MOTOR 2000: ¿Quién fue tu primer sponsor?
ISRAEL R.: ¿Mi primer sponsor preguntas? (Se queda mirando al infinito con su característica sonrisa y pienso por unos segundos) Fina-mersa (responde decidido y con firmeza).
MOTOR 2000: Suponemos que perteneciendo a una familia de automovilistas en ningún momento se han opuesto a esta decisión tuya.
ISRAEL R.: Al principio quien pedía el Kart era yo, pero quien me animaba a correr era mi padre, y sin él no hubiera conseguido prácticamente nada, él es quien me prepara los billetes, me busca los sponsors, en definitiva, es mi manager, animador, mi amigo, mi padre, y maestro.
MOTOR 2000: Entre tú y tu padre hay un abismo generacional, ¿qué diferencias encuentras en el estilo de ambos?
ISRAEL R.: Ellos corrían con la rabia que tenían, y sobre todo con el corazón, nosotros somos más técnicos, corremos más con la cabeza que con el corazón.
MOTOR 2000: Sabemos que has estado probando un fórmula Ford.
ISRAEL R.: Lo he probado al igual que mis otros compañeros. Un equipo privado está buscando formarse con nuevos pilotos, nos han llamado para hacer dicha prueba, pero yo soy en estos momentos un piloto de la Federación Española, la oferta de ese equipo no me interesaba y prefiero repetir un año más en la fórmula Fiat.
MOTOR 2000: ¿Qué significa la Fórmula 1 para ti?
ISRAEL R.: Lejos, está lejos; pero siempre en la mente de todos, ten en cuenta que la Federación se gasta el dinero en nosotros con la idea de que seas un piloto de F-1.
MOTOR 2000: Dinos quién es tu ídolo de este mundillo.
ISRAEL R.: Sin duda, Prost, en contra de lo que de él se diga, creo que es como una calculadora; reconozco que a lo mejor no es el más rápido, pero para mí vale mucho. En el ámbito insular (y aparte de mi padre) confío en Flavio Alonso, tiene una forma muy peculiar de conducir, cómo traza las curvas, cómo supera los obstáculos; pertenece a la nueva generación y se merece un volante rápido porque va a estar delante con toda seguridad.
MOTOR 2000: ¿Qué es más gratificante, el que la gente te reconozca y te felicite o el saber que lo has hecho bien?
ISRAEL R.: Lo que más te llena es sentirte tú que lo has hecho bien, porque a veces el público no entiende, te dicen que no lo has hecho bien, pero sólo tú sabes que no ha sido posible por que has tenido algún problema, pero tú eso no se lo puedes explicar, ellos sólo quieren verte delante. Incluso, hay ocasiones en las que el público te felicita y tú sabes que no debieras ser tú el homenajeado, y que estás en ese lugar porque un compañero por un incidente te dejó su puesto.
MOTOR 2000: Sentado al volante de tu Fórmula ¿qué ves del circuito?
ISRAEL R.: Depende de la concentración, recuerdo que en una ocasión Ángel Burgueño, en el circuito de Cataluña, mientras él entrenaba, los demás compañeros estábamos en una ladera, y al terminar su vuelta nos decía: «Vds. eran los que estaban allí arriba», eso demuestra que en ocasiones nos fijamos en muchas cosas que la gente cree que pasan inadvertidas; claro que esto suele ocurrir en entrenamientos, incluso, me acuerdo de mi familia y mi tierra, pero el día de la carrera sólo ves a tu más próximo rival.
MOTOR 2000: ¿Qué significa para ti toda esa gente que está detrás, haciendo lo imposible para que llegues a la meta y no se les reconozcan sus méritos, los mecánicos?
ISRAEL R.: Significan muchísimo, tanto como el coche o uno mismo, te puedo decir que cuando corría en karting nunca hice una carrera sin Juan Manuel Cordero, mi mecánico de siempre, del que he aprendido muchísimo y con el que he tenido una compenetración total, lástima que en la Copa Fiat no pueda estar a mi lado, para mí es un segundo padre; los dos nos hemos visto solos en carreras de Tenerife y la Península sin saber dónde ir y sin conocer a nadie. Los mecánicos de la fórmula, igual, siempre están pendientes de todo para que llegues a meta. Son muy importantes para mí.
MOTOR 2000: Dentro de la Fórmula Fiat requerirás una forma física y unos conocimientos de mecánica...
ISRAEL R.: La forma física influye, pero el conocimiento de la mecánica es fundamental, los mecánicos cuando están reparando una caja de cambios, por ejemplo, suelen llamarte, para que veas lo que rompes, cómo y porqué; así cuando llegas a boxes sabes lo que tienes que decirles con lo cual les facilitas el camino.
MOTOR 2000: Cuéntanos una anécdota simpática.
ISRAEL R.: Corriendo una vez en kart me volví loco buscando el casco y lo tenía puesto. En otra ocasión perdí los guantes y ¿sabes dónde los tenía? entre la cabeza y el casco, por la costumbre de ponerlos dentro del casco cuando te bajas del vehículo.
MOTOR 2000: Antes de que nuestro amigo Pepe Gil te ponga un apodo, dinos ¿te han puesto alguno tus compañeros?
ISRAEL R.: Mis compañeros, como soy el único canario, me llaman «El Mullallo», pero quien realmente confirmó este apodo fue Pep Bassas, un día apareció por el Jarama y vino a conocernos, preguntando que de dónde éramos cada uno y me dijo, sin saber que mis compañeros me lo decían: - ¿Tú eres canario? Mulallo.
MOTOR 2000: A quién agradeces el haber aprendido tanto.
ISRAEL R.: A mucha gente, no quisiera nombrarlos porque sé que me iba a olvidar de alguien, pero hay nombres que se me vienen a la memoria como mi padre y mi familia en general, Juan M. Cordero, Juan Nieves, mis patrocinadores, mis amigos, mis profesores que me permiten faltar a clase y me cambian las fechas de los exámenes y a tanta gente que ahora no recuerdo pero van en mi corazón.
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