viernes, 26 de diciembre de 2025

Clásicos abandonados en Fuerteventura




Hace ya algunos años que tengo la suerte de conocer la maravillosa isla de Fuerteventura, y después de recorrer muchos kilómetros, desde El Cotillo a Cofete, atravesando barrancos, pueblos y caminos vecinales, he descubierto un paisaje singular mezclado con el de la tierra de la Maxorata.


Este paisaje es el de los coches abandonados. Encontrar vehículos accidentados en el garaje de una casa o en cualquier finca es casi frecuente, pero lo que realmente llama la atención a los que de una manera u otra somos profesionales del automóvil, es encontrar algunos modelos clásicos, que debido al paso del tiempo y al abandono llegan a padecer el mal de la corrosión, en definitiva su muerte.

La mayoría de estos vehículos suelen tener matrículas GC-8000 a GC-13.000, calculándose una edad media de treinta a cuarenta y cinco años, lo cual nos hace suponer cómo era el mundo del transporte en nuestra isla Maxorata, cuyas carreteras eran, en la mayoría de los casos, caminos de tierra convertidos en verdaderos bancos de prueba para tan duras y simples mecánicas.


Pero más curioso aún es la negativa de sus propietarios a venderlos prefiriendo verlos morir en su finca, sirviendo en ocasiones de gallinero o cuadra, antes de venderlos a especialistas, o simplemente a entendidos en cuidar y mimar a esos maravillosos coches de los años cincuenta y sesenta, pertenecientes a la época en que se alcanza el cenit del automóvil como medio de transporte y como belleza y tecnologías ideales.

Automóviles éstos, fabricados después de una II Guerra Mundial y que contribuyeron a la aceptación universal del mismo. Fue en esta época en la que se convirtieron en símbolos de prosperidad personal y nacional, fue también cuando, tal vez, más evolucionó respaldado por ingenieros, decoradores e incluso pilotos de prueba, hasta que los modernos problemas tales como la escasez de petróleo y las tan requeridas normas de seguridad pusieron freno a su desarrollo, para dejar paso a lo evolucionado y seguro de la oferta mundial, que en algo más de cien años ha llegado a un punto tan evolucionado que nos hace dudar cuál será el futuro del mismo.

De cualquier manera el futuro de estos clásicos abandonados en Fuerteventura dependerá de sus propios “dueños”.

Textos y fotos: Iván Bethencourt

Publicado en el Nº 3 de la revista Motor 2000 de fecha 15/31 de julio de 1991 Esta fue mi primera colaboración en dicha revista como corresponsal en la isla de Fuerteventura. 

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