miércoles, 2 de julio de 2008

La Express Turbo


En mayo de 1988, Santiago Álvarez Hidalgo me pidió que durante unos meses le ayudara a poner en marcha una agencia que había decidido montar en Gran Tarajal (Fuerteventura) junto con un socio local, un comerciante llamado Juan Hernández Cabrera. Allí me ocupé prácticamente de todo, desde la contratación del personal, la formación de los mismos, el lavado de los coches, las ventas e incluso la gestión del almacén de recambios.
Una tarde, Juan Enrique, el hijo del socio de mi jefe y que más tarde se quedaría al frente del negocio una vez acabada la formación, tuvo que ausentarse con lo que me quedé solo con Pipo, el mecánico que estaba en el taller contiguo a la exposición. Por allí apareció un tal Beneito, un joven natural de Gran Canaria y afincado en Gran Tarajal. Luego supe que no tenía nada que ver con mi amigo Miguel Beneito que regenta Nauti Sport, una tienda de efectos navales que está ubicada frente al Club Náutico en Las Palmas de Gran Canaria y con el que navegué muchas veces en el “Manzanita” un velero que me permitió conocer esa apasionante actividad de navegar a vela.
Volviendo al caso que nos ocupa, el tal Beneito que por Gran Tarajal apareció, me pidió un filtro de aceite para una Renault Express Turbo. Renault nunca comercializó ninguna furgoneta con motor de gasolina turboalimentado, pero si que es verdad que a petición de Santi Álvarez, los mecánicos de competición de Savehsa (Julio y Pepillo) habían acoplado un motor de un GT Turbo accidentado a una Express para que oficiara de asistencia rápida al Maxi Turbo con especificaciones de tierra con el que precisamente ese año ganó Santi el Rallye de La Oliva. Automáticamente pensé que Santi se había desecho de la Express Turbo, “made in Savehsa” y que se la había vendido a Beneito.
Por eso le pregunté: - ¿Le compraste la Express a Santi? Y me respondió: - “No, la compré en Puerto del Rosario a Machín”
A mi no me encajaba nada con lo que sin querer herir sensibilidades, le dije que lo mejor era comprobar el número del bastidor. Al abrir el capó certifiqué que se trataba de una Express 1.4 de gasolina y sin turbo, logicamente. Le indiqué que en ese motor no había turbo alguno y que estaba equivocado en sus apreciaciones y me respondió: - ¿Como que no?, si señor esta venía con turbo pero la Guardia Civil me paró porque yo corro mucho, me abrió el capó y me quitó el turbo-
Decidí no seguir discutiendo sobre ese tema, tomé nota del número de serie y le vendí el filtro de aceite que llevan todas las “Renault Express Turbo”…

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